

DOMINGO 29 DE MARZO DE 2009
TEMA:
EL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN PARA UNA VIDA NUEVA
| Lecturas bíblicas: |
Salmo 51: 11 – 16
Jeremías 31: 31 – 34
Hebreos 5: 7 – 9 |
| Texto: |
Juan 12: 20 - 26 |
HECHOS DE LA VIDA COTIDIANA
Todos tenemos fotografías de nosotros, de nuestras familias y lo guardamos para recordar esos momentos. Pero con el pasar del tiempo algunas fotos se vuelven borrosas donde la imagen se va perdiendo y ya no podemos distinguir bien la imagen.
Al igual nuestra vida, con el pasar del tiempo tiende a volverse en imágenes borrosas, marcadas por el sufrimiento, el odio, las peleas y llega un momento que ni nosotros mismos nos reconocemos. Esta imagen borrosa de nuestras vidas, no transmiten vida, sino, tristeza, rencor, venganza y pesimismo, transformando nuestras vidas en una actitud negativa.
Dios nos da la oportunidad de recuperar nuestra imagen
Solo Dios puede revelar y proyectar la verdadera imagen de nuestra vida, borrando la imagen negativa y permitiéndonos una vida con sentido. Para este proceso de cambio debemos morir para tener vida.
I. EL MENSAJE DEL TEXTO BÍBLICO
La palabra de Dios dice:
“De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto.” vs.. 24
Estas Palabras de Dios nos explican el sentido del proceso de muerte (Imagen negativa) a la vida (Imagen de vida)
- El grano de trigo descubre el sentido de su vida al estar inmerso en la tierra, e iniciar un proceso. En este proceso se desarrolla una transformación dejando de ser (morir) lo que era (semilla) y transformándose en una planta que da frutos de vida.
- Lo contrario es cuando el grano se niega a morir y prefiere quedarse solo como grano, llegando a aislarse y muere sin sentido.
- La transformación es un proceso, como el que sufre la semilla.
- Para está transformación se requiere de agua y cuidado.
- Para la transformación no es suficiente la acción de la semilla, sino necesita de otros elementos que ayudan y cualifican la transformación.
Dios mismo vive este proceso de muerte como la semilla, mezclándose con la tierra y resucita con plena vida y no solo vida para Él, sino para dar sentido de vida a toda la humanidad.
Llamados a pasar por este proceso, de la muerte a la vida nueva
Estamos llamados/as a morir para vivir, morir a la imagen negativa, a la vida que está lleno de borrones, imagen que no es verdadera y nos permite vivir una verdadera vida plena.
La Palabra de Dios nos señala que no debemos aferrarnos a la vida: “El que ama su vida, la perderá: y el que aborrece su vida en este mundo” v. 25
II. DESAFÍOS PASTORALES
Debemos entender que se refiere a que debemos aborrecer la vida individualista, egoísta, de avaricia, de mentira, de peleas, de venganza, de odio y de acumulación de bienes. Porque si se amas estas cosas perderás tu vida, tu imagen y serás una negación de la vida plena.
Si estamos dispuestos a pasar por todo el proceso de transformación de muerte a la vida, lo que Dios ofrece es una vida eterna.
Una vida transformada debe servir
Una vida que es fruto del proceso de transformación, debe dar suS frutos: “por sus frutos lo conoceréis” Mt. 7:16
Uno de los frutos es el servicio, el servicio a Dios “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo esté, allí también estará mi servidor”
© Gustavo Loza M.
Payacollo – T’iu Rancho, 2008